Los primeros maginenses

Encuentro para analizar los cambios de Sierra Mágina con los ayuntamientos democráticos y sus grandes retos futuros | De no tener ni agua en casa al orgullo de ser maginense, así ha cambiado en cuatro décadas la comarca

Jorge González, Diego Montesinos, Francisco Vico, Carmen López, Remedios Morente, Francisco Viedma, Oliva López de Manuel y Jesús Sutil./M. Á. C.
Jorge González, Diego Montesinos, Francisco Vico, Carmen López, Remedios Morente, Francisco Viedma, Oliva López de Manuel y Jesús Sutil. / M. Á. C.
Miguel Ángel Contreras
MIGUEL ÁNGEL CONTRERASJaén

«No había agua en las casas. Cuando llegamos al Ayuntamiento en Huelma habría agua durante dos horas al día o así y en algunos sitios ni llegaba. Estamos hablando de 1987, que no hace tanto, es anteayer como quien dice. Con las inundaciones los colegios se llenaban de agua, entraba las clases. Aquello fue horrible, un problemón. Había carreteras pero estaban muy mal. No teníamos institutos. Lo arreglamos poco a poco y en dos años ya había agua 24 horas al día. Aquello fue... buff una celebración», recuerda Francisco Vico, alcalde socialista de Huelma durante dos décadas, de 1987 a 1999 y desde de 2003 y 2011. «Estamos hablando de algo básico y de épocas recientes», apostilló el primer edil que más tiempo ha liderado la corporación municipal huelmense. El recuerdo surge en la mesa organizada por IDEAL, en el marco de la iniciativa 'Encuentros: 40 años de ayuntamientos democráticos', en la que también colabora la Diputación Provincial de Jaén.

El objetivo, analizar y poner en valor la evolución de la provincia y sus municipios en estas últimas décadas con mesas de debate organizadas en las diferentes comarcas. Una radiografía de cómo han avanzado desde el punto de vista de infraestructuras básicas y también del crecimiento en servicios sociales, culturales o festivos. Cómo hemos pasado de asfaltar calles como prioridad a tener como meta la atención a nuestros mayores, una programación cultural y festiva que dure todo el año o trabajar el turismo como una fuente de empleo, identidad y desarrollo.

En esta ocasión, la comarca de Sierra Mágina, algo que ni siquiera 'existía' hace cuatro décadas. «Se ha acuñado un término que no existía hace 40 años: maginense. Luchamos por hacer comarca. La necesidad se crea, se crea la conciencia. Yo vine a Bedmar en el año 87 y pregunté a un vecino 'oye dónde está el ayuntamiento que vengo de Carchelejo a unas jornadas' y me respondió que 'eso de qué provincia es'. Fíjate. Ahora es otra historia. Hacemos jornadas comarcales cada año en un pueblo diferente. Se va a Bedmar, Carchelejo, La Guardia, Larva...», interviene Jorge González, presidente de CISMA, un colectivo de investigación de Sierra Mágina que lleva ya 36 jornadas de estudios anuales de la comarca.

Más municipalismo

Junto a él y a Vico están Francisco Viedma, presidente de la Confederación de peñas flamencas de Andalucía y concejal de Cultura de Jódar en los primeros ayuntamientos; Carmen López, presidenta de la cooperativa San Isidro de Huelma y experta en olivar; Diego Montesinos, alcalde de Torres en los dos últimos mandatos y con el que ha despegado el festival Imagina Funk o la promoción de la cereza; Oliva López de Manuel, experta en genero y planes de Igualdad en la ADR y Francisco Sutil, gerente de la Denominación de Origen Sierra Mágina, aceite sinónimo de calidad y premios.

«El sentimiento de Mágina como comarca no existía. Ha ido haciéndose. Y hoy sí existe. En los ayuntamientos había una mayor inquietud, predominaba la ideología y querer hacer cosas por el pueblo. Y había que desarrollar imaginación porque no teníamos medios. Ahora hay sociólogos en los ayuntamientos, psicólogos, etc. Entonces la Policía municipal prácticamente era cero. El servicio de alumbrado con dos millones de pesetas (12.000 euros) había que hacerlo todo, que hoy lo gastas en una verbena en el primer día. En esa época llegó el PER e hicimos muchas cosas. Aunque ahora creo que se está degradando y habría que darle una vuelta. Los pueblos no es solo coger un cepillo y una escoba y fregar. Eso está bien pero hay que crear riqueza y puestos de trabajo. Tenemos muchas más cosas que hacer aún», aporta Viedma.

El potencial turístico de la comarca es uno de los puntos que genera consenso en la mesa pero con matices. «Hay que cuidar la restauración, apostar por ella, y vender nuestro aceite y lo que tenemos diferente, como las ovejas de la ojinegra (el cordero segureño) o las construcciones de la Piedra Seca, en la carrera para ser expediente de la humanidad de la Unesco», señala Jorge González. «El parque natural se creó en 1983 y si no lo demandas no se crea, la ADR (Asociación Desarrollo Rural Sierra Mágina) en 1993 y en 1995 el Consejo Regulador igual», apostilla.

En una zona eminentemente agrícola el cambio del olivar, espectacular, es de lo que más ha revolucionado la vida de la gente. «Antes se plantaba todo a mano y ahora con el GPS en dos días plantas 8.000 olivos. Recoger la aceituna era todo a fuerza de brazos y hoy todo mecanizado. Los mantos no pesan nada y los vibradores son otra historia», sentencia Carmen López, pionera además en el proyecto de plantar pistacho, hace más de una década, con buenos resultados como cultivo alternativo y complementario al olivar. López subraya el «avance de la mujer en un sector muy masculinazado. En 1982 me divorcié y en 1987 entré en la directiva de la cooperativa. Era la primera mujer. Ahora ya son cuatro», aclara. La misma cifra de presidentas que ha habido en la historia de las cooperativas de la comarca. Solo Carchelejo, Jimena, Torres y Huelma han tenido una presidenta en la cooperativa. «Antes solo había hombres, hoy son 1.800 socios y el 35% mujeres», indicó.

Jorge González mueve la cabeza arriba y abajo. «A partir del año 79 hubo un boom de asociaciones en la comarca, ecologistas, de mujeres o deportivas que antes no existían. Ahora en todos los pueblos hay. Ese tejido asociativo no existía y el asociacionismo crea un sentimiento de servicio de la de la comunidad», explica. Solo en Huelma hay unas 80 asociaciones sin contar religiosas.

Vico resalta que en esos años, finales de los ochenta y principios de los noventa, se abrieron «guarderías porque había muchas mujeres trabajando. Hay un conservatorio de música que en un pueblo con 6.000 habitantes es importante. Es el único que hay en la comarca», remarca.

Carreteras, armas de doble filo

«Yo veo las carreteras del Tour de Francia y digo tan mal no estamos. Las carreteras de entonces ahora no tiene nada que ver. Era una aventura ir de la capital a Bedmar. Entonces se tardaba más de una hora en ir a la capital y ahora la mitad. Intenté crear un sistema de transporte para ir a la Universidad pero fracasó», señala Vico, eso sí, admitiendo las dos caras de la moneda. «Había comercios que se habían desarrollado porque la carretera estaba mal y ahora como al vecino no le importa coger el coche no han podido mantenerlo», añadió. «Sí, pero ahora la industria charcutera puede poner sus productos en Rusia. Antes un camión no podía salir de Carchelejo u otro de nuestros pueblos», matizó González, apuntando al cambio de escenario y a las posibilidades.

Sobre ellas destacó Jesús Sutil el potencial del 'oro líquido'. «La administración tiró y agrupó a los olivareros, en 1995 la Junta de Andalucía y en 1999 la UE. Es el gran caballo de batalla del término maginense de arriba abajo. Nosotros estamos lejos los pueblos unos de otros y estamos entre la capital y Úbeda y eso tiene cosas buenas pero es complicado. Una marca colectiva siempre agrupa y es bueno. Además producimos más aceite de calidad del que podemos envasar. Hace falta inversión. Aunque se venda un euro más caro cuesta hacerlo ver cuando hay que contarlo en una asamblea. En estos años se ha andado camino. El reto de la calidad está conseguido. Ahora toca el del envasado», confirmó, con la idea sobre la mesa de que las cooperativas deberían «funcionar más como una empresa». «De un socio depende su vida de ello y otro tiene 5.000 kilos, un 'extra', y los votos de los dos valen lo mismo», apuntó Diego Montesinos.

«Hace 40 años nada de esto era pensable y esto del turismo hace 20 ni lo hubiéramos dicho. Aquí con el Imagina Funk el 10% de los asistentes al festival son extranjeros», aseveró el primer edil de Torres, que pide, como el resto de la mesa, más profesionalidad para dar un salto de calidad. «Pusimos una academia de inglés en Torres; se cedió el edificio a cambio de una matrícula pequeña para los niños, quitando el peligro de la carretera para el que quisiera estudiarlo y pusimos cursos gratis para empresarios para poder decir lo básico a un turista. Casi ninguno se apuntó», lamentó. Otras acciones, como la residencia de ancianos o el centro de salud, sí han gozado de gran aceptación. O los cursos de verano de la Universidad en Torres, ejemplo de lo singular que trasciende fronteras.

Un policía para ir al médico

«Los Ayuntamientos han ido cubriendo competencias que no le corresponden como con las bibliotecas, centros de salud y consultorios y colegios, guardería o servicios de atención domiciliaria a personas mayores», lamentó González.

«Hemos pasado de tener una trabajadora social para todos los pueblos de la comarca en 1979 a tener solo en Huelma un centro comarcal de servicios sociales en Huelma. No hay color», señala Vico, que dirigió la mirada también a la seguridad. «En el año 87 la Guardia Civil era quien se encargaba de la vigilancia nocturna. Nosotros teníamos un policía municipal por si alguien se ponía enfermo para acompañarle al médico, a la farmacia. Había ya servicio de urgencias toda la noche. Creamos una pareja de policía para la seguridad nocturna y se ha avanzado mucho. Aunque ahora hay pueblos que no tienen policía municipal», lamentó.

«Hay que mejorar aún mucho pero hemos avanzado. Hace 40 años Mágina era la montaña y ahora hay una identidad. Hay que hacer más comarca y nos suma a todos el orgullo de ser de Mágina», subrayó Sutil.